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LOS
MITOS
Los griegos no se limitan a concebir
los dioses a su imagen. A los más importantes les atribuyen una personalidad,
una historia y múltiples aventuras. Los relatos maravillosos que cuentan estas
historias, estos mitos, cuyo conjunto forma la mitología, se habían elaborado
lentamente en el curso de siglos oscuros, durante los cuales se formó el pueblo
griego. Divinidades indoeuropeas, como Zeus, prehelénicas y cretenses como
Deméter y más tarde las asiáticas, se habían incorporado confundiéndose a veces
con otras.
Muertos ilustres fueron elevados a la categoría de
semidioses y aparecieron también numerosas leyendas nuevas. Así se acumuló un
conjunto de creencias, de tradiciones poéticas, de cuentos populares. Con esta
materia, maleable como la arcilla, poetas y artistas modelaron la imagen
definitiva de los dioses.
Homero definió y precisó su personalidad; Hesíodo, sus
lazos de parentesco, y más tarde bajo el buril de los escultores, estas sombras
nacidas de la imaginación de un pueblo acabaron por perfilarse en el mármol y
en el bronce y adquirieron una forma concreta. Los mitos de los dioses no
dejaron de evolucionar, mientras la civilización griega mantuvo su impulso
creador.
LA MITOLOGÍA
La mitología ofrece primero una
explicación del origen del universo, de los dioses y de los hombres.En un
principio todo estaba mezclado en una masa confusa que los griegos llamaban
caos. Primeramente se liberaron Nix (la noche de lo alto) y su hermano Erebo
(oscuridad de los infiernos); poco a poco los dos se separaron. Erebo
desciende; Nix se instala en una esfera inmensa que se divide en dos mitades
una es Urano (la bóveda celeste); la otra, Gea (la tierra).
De su unión nacen los titanes (Océano, Yapeto, Cronos),
los cíclopes, los monstruos de cien brazos, los gigantes y otras divinidades
fantásticas que la mitología distribuye sobre la tierra. Cronos destrona a su
padre, y por temor a sufrir una suerte parecida devora a cada uno de sus hijos.
Rea, su esposa, puede llegar a salvar el último de ellos, Zeus; Cronos en su
lugar devora una piedra, envuelta en pañales que aquélla le ofrece; Zeus se
esconde en una caverna de Creta; más tarde obliga a su padre, por efecto de una
droga, a dar nuevamente vida a todos sus hijos.
Con la ayuda de éstos, y la de los cíclopes y los
gigantes, emprende la tarea de destronar a su padre, empresa que apoyan los
otros titanes. Zeus, después vence a los titanes y a los ” gigantes y puede
reinar como dueño sobre el Universo. La era de los monstruos primordiales
termina. Comienza la de los hijos de Cronos, los olímpicos que encuentran en su
reino una primer raza de hombres cuya creación se atribuye el titán Prometeo,
hijo de Yapeto.
El titán sustrae para ello una partícula de fuego
arrancada a la rueda del sol. Zeus, furioso, lo encadena sobre el Cáucaso,
donde un águila le devora sin descanso su hígado que vuelve a crecer. Zeus
extermina a los hombres enviando el diluvio; solamente sobrevive Deucalión,
hijo de Prometeo, y su mujer; quienes arrojan por encima ‘de sus hombros
piedras que se transforman en hombres y mujeres.
Así aparece una nueva humanidad que no le debe nada a los
grandes dioses pero que, nacida de la’ acción de los titanes, está ligada a los
olímpicos por un cierto parentesco. Los dioses y los hombres son de naturaleza
semejante, pero los dioses son más poderosos y están mejor dotados. Los
contemporáneos de Hornero y de Hesíodo consideraban al mundo como una inmensa
ciudad. Los dioses son los aristócratas; los hombres los plebeyos. Estas dos
clases de barreras no son infranqueables. Los dioses pueden aliarse con los
simples mortales, y por sus hazañas, los hombres, es decir los héroes, pueden
elevarse a la categoría de dioses.
DIOSES OLÍMPICOS:
Los grandes dioses que residen en
la cima del Monte Olimpo son los descendientes de un mismo antepasado, Cronos,
y forman un verdadero genos alrededor de Zeus. A él pertenecen sus hermanos
(Poseidón y Hades), sus hermanas (Hestia, Deméter, Hera) y sus hijos (Apolo y
Atenea). Después de la derrota de Cronos, Zeus conserva su autoridad sobre el
universo entero como jefe de un clan. En esta familia divina cada miembro tiene
su personalidad y sus atributos.
Zeus, armado del rayo, es el dueño del cielo. Poseidón,
provisto de un tridente, domina el mar. Hades reina sobre el mundo subterráneo
y el mundo de los muertos. Hestia, diosa del hogar, permanece inmóvil en el
Olimpo, como el hogar en la casa de los hombres. Deméter protege la tierra
cultivada; Hera, esposa de Zeus, vela sobre el matrimonio.
En seguida vienen los hijos de Zeus; Apolo, el dios
resplandeciente, preside la adivinación, la medicina, la música, y la poesía.
Artemisa, la luna, es la diosa de la naturaleza salvaje; la bella Afrodita
representa el amor, la naturaleza fecunda. La sabia y fría Atenea simboliza la
inteligencia y la razón. Es una diosa guerrera, armada dé lanza y de escudo, y
en la paz es la protectora de los artesanos. Hermes, mensajero del Olimpo,
ayuda a los viajeros, a los mercaderes y guía las almas en el camino de los
infiernos. El brutal Ares es el dios de la guerra; Hefaisto, el herrero cojo,
el dios del fuego y de todas las artes y artesanos que se servían de aquel
elemento en su trabajo, especialmente los fundidores de bronce. Dionisio, el
recién llegado, personifica la viña, el vino y la vegetación.
Alrededor de estos grandes dioses se reúnen una cantidad
de divinidades menores: las ninfas rodean a Artemisa, los sátiros forman la
bulliciosa escolta de Dionisio, y el cortejo de Apolo, que es el padre de
Esculapio, el dios de la medicina, lo integran las musas (Melpómene, Talía,
Calíope, Erato, Clío, Euterpe, Tersícore, Polimnia y Urania).
LOS
HÉROES: Considerados por la leyenda como hijos de un dios o de una
diosa, los héroes o semidioses fueron sin duda en su origen personajes ilustres
a los que sus conciudadanos después de su muerte les dedicaron un culto ? los
semidivinizaron. Estaban vinculados con una ciudad o una región ir sobre ellos
se contaban las más sorprendentes aventuras.
TESEO: El héroe de Atenas había vencido
al Minotauro y unificado el Ática. Con sus compañeros, los argonautas, Jasón,
el héroe de Tesalia, había partido para la lejana Cólquide, donde conquistó el
vellocino de oro. Estos mitos conservan sin duda un fondo histórico. Parecen
representar unos el fin de la tutela cretense sobre el Ática, y el otro la
expedición aquea en busca; ide los metales preciosos del Cáucaso.
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